Cintia fotografía lo que casi siempre pasa desapercibido. Una casa bajo la nieve, un auto que ya no arranca, un paredón gastado o una hilera de cruces en la niebla. Sus imágenes son de El Calafate, pero no del que se ofrece en la postal, sino del que se descubre al caminar despacio.
En sus fotos se ve lo quieto: dos pescadores en silencio, un atardecer sobre techos viejos, un cementerio que se confunde con la bruma. Lo cotidiano se vuelve relato porque su mirada sabe detenerse donde los demás siguen de largo.
Su oficio es andar, observar y dejar que la cámara guarde lo que la prisa borra. Así, lo común se transforma en memoria y lo invisible se vuelve evidente.
Cintia no retrata la ciudad. La escucha. Y después, con calma, la comparte.
Fotografías https://www.instagram.com/c.daniela585/





